DECLARACIÓN DE FE

La doctrina de la Iglesia Unidos para Cristo
tiene su base doctrinal o credo en las Sagradas Escrituras, conocidas por la Santa Biblia.

La Biblia

Nosotros reconocemos el canon de 66 libros: 39 libros del Viejo Pacto, (22 libros según el canon hebreo) y los 27 libros del Nuevo Pacto, que conforman la Santa Biblia como la única, verdadera, inspirada e infalible PALABRA DE DIOS. Nosotros reconocemos la Santa Biblia y la aceptamos en nuestras vidas como única regla de vida, fe y conducta.                                

Dios

Nosotros reconocemos y aceptamos en la Santa Bíblia el establecimiento de la existencia de un solo y único Dios Verdadero, Quien subsiste en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, Creador de todas las cosas, invisibles y visibles, cuya esencia es Espíritu, Luz y Amor, que es Omnipresente, Omnisciente y Omnipotente en sus atributos; Tres veces Santo, Soberano, Justísimo y Misericordioso.

El pecado

Nosotros reconocemos y aceptamos las vitales doctrinas de la existencia del pecado, introducido en el mundo por Satanás a nuestros padres (Adán y Eva) e imputado de allí a todos los hombres y mujeres por cuanto todos pecaron con la subsiguiente experiencia de la muerte. También reconocemos y aceptamos los vitales registros bíblicos sobre la existencia real de Satanás, el diablo, así como del mundo espiritual tanto angélico como demoníaco; del infierno y del lago de fuego, que es la muerte segunda.                        

Jesucristo

Nosotros reconocemos y aceptamos la doctrina vital de la deidad de Jesús de Nazaret, Dios hecho Carne: Cigoto Divino colocado por el Espíritu Santo en el vientre de la virgen María.

La Obra de Cristo

Nosotros reconocemos y aceptamos la Obra y «el Sacrificio» de Jesús de Nazaret en la cruz como la única solución para redimir las almas pecadoras de su justo castigo. Igualmente reconocemos y aceptamos que Jesús de Nazaret, Dios hecho carne, murió bajo la maldición de la cruz y mediante el derramamiento de Su sangre divina fue constituido único Salvador de toda la raza humana; que fue sepultado, descendió al infierno, pero al tercer día resucitó como único Señor, y después de ascender a los cielos, en el día de Pentecostés derramó Su Espíritu como único Intercesor, para formar la Iglesia, que es Su Cuerpo, el cual continúa siendo formado por los santos que, aparte de cualquier mérito humano, han sido, son, y seguirán siendo llamados por Su sola Gracia hasta el día del arrebatamiento de la Iglesia al cielo.

Espíritu Santo 

Nosotros reconocemos y aceptamos que el Espíritu Santo glorifica al Señor Jesucristo en todo lo que hace. Él convence al mundo de su culpa, regenera a los pecadores, en Él son bautizados en unión con Cristo, y son adoptados como herederos en la familia de Dios. Él también habita, ilumina, guía, equipa, y da poder al creyente por los dones espirituales  para vivir y servir como Cristo.

 

La Iglesia

Nosotros reconocemos y aceptamos que la Iglesia comprende a todos los que han sido justificados por la gracia de Dios, a través sólo de la fe, y sólo en Cristo. Ellos han sido unidos por el Espíritu Santo en el cuerpo de Cristo, del cual Él es la Cabeza. La verdadera Iglesia se manifiesta en las iglesias locales, cuya membresía debe estar compuesta solamente de creyentes. El Señor Jesucristo dejó dos ordenanzas, el bautismo y la Cena del Señor, las cuales visible y tangiblemente expresan el evangelio. Estas ordenanzas confirman y nutren al creyente.

 

Vida Cristiana

Nosotros reconocemos y aceptamos que la gracia justificadora de Dios no debe estar separada de Su poder y propósito santificador. Dios nos ordena amarlo supremamente, y amar a otros sacrificialmente, a vivir nuestra fe cuidando los unos de los otros, con compasión hacia los pobres y justicia para los oprimidos. Con la Palabra de Dios, el poder del Espíritu, y la oración ferviente en el nombre de Cristo, debemos combatir a las fuerzas del mal. En obediencia a la comisión de Cristo, debemos discipular a todos los pueblos, siempre dando testimonio del evangelio con palabras y hechos.